Y es que en Santiago existe toda una religiosidad camuflada entre los letreros que denominan las calles y el sentido de las vías urbanas:
Santiago, San Tiago o San Yago, fue la ciudad que me vió nacer. Específicamente en una clínica que estaba en la Calle San Francisco y que se derrumbó 2 años después de que nací.
Vivía en la calle Carmen, como la virgen, entre Santa Victoria y Santa Isabel.
Iba al colegio “Santa María” que estaba en Santa Rosa.
Comprábamos el pan de cada día en la panadería San Pancracio y les dábamos las miguitas a las palomas en la plaza de San Isidro...
Cuando me portaba bien, me llevaban a los juegos Diana que estan en San Diego con Santa Isabel, al lado de la iglesia de “Los Santos Sacaramentinos”, y si no, a los juegos "de Lira", donde etimológicamente había una conexión entre el juego y el delirio, asi que igual podía ver Santos por ahi.
Y como si fueran pocos los santos, para llegar a mi casa debíamos bajarnos en la estación Santa Lucía del metro...
En mi barrio de niña habían muchos santos, mucha religión camuflada entre las calles que recorríamos.
Y es curioso saber que “kjesed”, desde cierta perspectiva, significa “Tránsito”.
Mi nombre es el nombre de una figura mística que representa el vínculo entre la tierra y el cielo, el nexo entre lo terrenal y lo divino, el tránsito entre la vida y la muerte... Kjesed está ineludiblemente vinculada al TRÁNSITO.
Y yo no quería lamarme Tránsito porque se me imagina al tiro una señora muy religiosa con el rosario a cuestas, horrorosos postres y un pelo en la cara, pero al preguntarme ¿cuál es el sentido del tránsito? algo se removió en mi cabeza.

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